Castlevania: Chronicles of Fate

¿Tienes una historia que contar? esta es la seccion indicada para demostrar tu talento al mundo.

Moderador: Ahasverus

Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Vie Mar 12, 2010 4:50 am

Buenas!
Puede que no lleve tantas paginas como los de Julius u Osaka, pero que conste que es por tiempo mas que por ganas xD
En cualquier caso aqui lo pongo (Julius, te voy a copiar la idea de poner los capitulos en spoilers xD)

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Oculto:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/

<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"><img alt="Licencia de Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /></a><br /><span xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type">Castlevania: Chronicles of Fate</span> by <a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://castlemaniacs.net/foros/viewtopic.php?f=73&t=1297" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL">Frikilangelo</a> is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/">Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License</a>.


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Prólogo
‘Estaba cansándome ya de tanto viaje de un lado para otro y de que estuvieses tanto tiempo lejos de casa’

Oculto:
- Chicos, calmaos. ¿Estamos todos? Bien, hoy tengo el gusto de presentaros a vuestra nueva compañera de clase. Por favor, presentate ante tus compañeros -
Una jovencita de 13 años se asoma a través de la puerta de la habitación. Tras echar un rápido vistazo a los miembros que componían la clase se dirigió hacia la profesora. La joven de rubio cabello y ojos azules se detuvo a escasos pasos de la profesora, tras lo cual giro sobre si misma, ondeando el violáceo uniforme que caracterizaba al único colegio de la zona.
- Buenos días, mi nombre es Sonia y tengo 13 años... – la jovencita se detuvo durante unos segundos en volver a hablar – La verdad es que tengo muchas cosas que contar, ¡y no sé por dónde empezar! Viajo con mi padre, por todo el mundo. Según dice él es pintor, pero la verdad no le creo; no sé exactamente en que trabaja, pero recibe cada cierto tiempo la visita de varios hombres vestidos de negro, tras lo cual solía desaparecer algunos días hasta que volvía a casa. Yo creo que esta metido en altos negocios de empresa, y no me lo quiere decir para que no le pida dinero para comprar cosas – La profesora esboza una leve sonrisa; nota que Sonia era una chica bastante extrovertida, posiblemente a la cantidad de veces que ha cambiador de colegio - Sin embargo – continuo Sonia - esta vez mi padre me ha dicho que nos asentaremos definitivamente en esta zona -

La suave brisa de la Primavera ondeó la desgastada gabardina marrón de Julius. A pesar de sus 103 años, aparentaba tener solo sesenta y pocos, lo cual provocaba la expectación de todo aquel que se enteraba. Eso era algo que le incomodaba, por lo que evitaba decir su edad. Lo cierto es que era una suerte tener ciertos contactos que le permitían cambiar sus datos personales y ocultarlos a placer; aunque eso era lo mínimo que la Iglesia debía hacer por sus “desinteresados” servicios.
Era sorprendente lo que los lazos de sangre pueden llegar a hacer: poderes sobrehumanos, vitalidad longeva,... pero todo gran poder tiene un precio, un precio que Julius ha decidido olvidar y ocultar a su única descendiente.
Todo ese tiempo vivido ha dado para muchas cosas, de las cuales no se arrepiente de ninguna... o eso le gustaba pensar. Pero allí se encontraba, solo, esperando de un momento a otro a que lo único que le daba valor para seguir en este mundo volviese a su lado.

Una ruidosa sirena le despertó de sus pensamientos, tras lo cual se encamino hacia la gran puerta de reja negra que entornaba el recinto donde su hija iba a estudiar durante lo que él esperaba que fuese la totalidad de su ciclo formativo, y posteriormente, un buen lugar para formar una familia.
Rápidamente la entrada se lleno de gente de todas las edades, aunque eso no le impidió encontrar fácilmente a su hija. Tantos años de dedicación a la búsqueda de criaturas del Mal no iban a ser en vano. Al ver a su padre, Sonia corrió hacia él y lo abrazo.
- ¿Que tal tu primer día en este colegio Sonia? –
Esa era una estúpida pregunta, ya que la sonrisa de la pequeña respondía toda duda posible. La profesora de Sonia hizo un gesto con al mano a Julius, tras lo cual pidió a Sonia que esperase ahí un momento.
- Parece que su hija se ha integrado rápidamente con los demás niños de la clase, normalmente los nuevos alumnos son un poco tímidos y tardan un poco en abrirse a los demás – Julius sonrió, y se giro hacia donde estaba Sonia. Como era costumbre, la encontró haciendo equilibrios en un pequeño bordillo del camino que al parecer se dirigía hacia el patio del colegio. Parece ser que a pesar de intentar evitar que Sonia se implicase en la maldición que arrastraba a su familia a la lucha eterna contra el Mal, no podía evitar que en su sangre hirviese algo de espíritu aventurero.
- Sin duda, es una chica llena de energía – Julius devolvió la mirada hacia la profesora – Espero que eso también la haga buena en los estudios, no pido nada mas de ella -

Paso un rato hasta que Julius se acerco a su hija para volver a casa. Sonia agarro la mano de su padre, y agito la mano en señal de despedida a la profesora. Su nuevo hogar no estaba demasiado lejos de la escuela, así que decidieron dar un rodea para dar un paseo.
Julius miro al mar que les rodeaba. La zona no era ni más ni menos que una pequeña isla de unos cuantos kilómetros cuadrados en los cuales se había edificado de tal forma que pareciese una pequeña ciudad. La temperatura allí era la ideal durante todo el año, la tranquilidad rodeaba la isla... era un pequeño paraíso en el que Julius decidió pasar el resto de sus días junto a su hija, lejos de su ajetreada vida de cazavampiros y de darla la espalda por el bien de la humanidad.
– Me gusta este sitio; es una suerte que ya no tengamos que viajar de nuevo. Estaba cansándome ya de tanto viaje de un lado para otro y de que estuvieses tanto tiempo lejos de casa –
Julius soltó un suspiro, y acaricio el VampireKiller que reposaba atado a su cinturón tras la gabardina
– Yo también estoy cansado ya... –


Capitulo 1
‘...no, nada ha cambiado’

Oculto:
La sirena del colegio sonó como todos los días, y a pesar de que todo el mundo ansiaba oírla para poder librarse de las ataduras del estudio, una persona la esperaba más que de costumbre. Era de los primeros días del frío mes de Diciembre, y el sol brillaba, aunque sin dar excesivo calor, lo cual era agradable para la joven Sonia, que llevaba la minifalda blanca y una camisa blanca con una blusa morada que conformaban el uniforme del colegio.
- Las mismas casas, las mismas personas,... no, nada ha cambiado -
Sonia se aparto de la ventana, dejando de lado sus pensamientos y dirigió su atención a recoger las cosas que tenía sobre la mesa del aula donde recibía clases. El día se la había hecho eterno, demasiado entusiasmo en su interior como para concentrarse en as clases o en lo que dijeran sus amigas. Desde hacia una semana no tenía cabeza para otra cosa. Mientras salía del aula donde daba recibía clases vio en el corcho una imagen de su antiguo profesor de ciencias. Un día, inexplicablemente, Robert Kane desapareció sin dejar rastro, y por ahora se encuentra en paradero desconocido. La verdad es que le echaba de menos, le caía muy bien y además en ese momento se encontraban sin un profesor que le sustituyese, lo cual significaba un retraso en la materia. Últimamente han pasado multitud de cosas extrañas, y Sonia notaba una pequeña inquietud interior...
A pesar de ser un día que esperaba con gran expectación, Sonia no era de esas personas que luchaban por ser los primeros en poder saborear la libertad tras un duro día de clases, prefería esperar a que aquella horda pasase y pudiese salir con tranquilidad. No obstante ya sabía que su salida del recinto no iba a ser en solitario; pues no tardo en oír el sonido que emitían unos pies en plena carrera.
- Ya me extrañaba a mí que no aparecieses antes por aquí – dijo Sonia con una sonrisa, encarándose a la fuente del ruido. Una joven vestida igual que Sonia, pero con el pelo blanco y corto se detuvo al lado de esta y se dispuso a recobrar el aliento.
- He tenido... que ir a hablar... con el profesor de Dibujo... Técnico – Laura, que así se llamaba, no tardo mucho en recuperarse de la carrera, y enseguida retomo el paso junto con Sonia - Por fin es fin de semana, espero que tengas ya claro a donde quieres que vayamos esta noche, sobre todo teniendo en cuenta que dentro de un par de días es tu cumpleaños –
Sonia se quedo pensativa. Habían pasado prácticamente ya cuatro años desde que llego aquí, en vísperas de su diecisieteavo cumpleaños y desde entonces no había parado. Enseguida se hizo amiga de todos, sacaba buenas notas dentro de lo que cabía, tenía algunas actividades extraescolares... la verdad es que la vida la había tratado bien, aunque muchas veces añoraba tener algo de emoción en su vida.
- ¡Sonia, no corras! – Su compañera tuvo que acelerar el paso para poder alcanzarla – No todas tenemos la misma energía que tu – Sin quererlo, Sonia había acelerado su paso, aunque la verdad, no la importaba ir mas deprisa, sobre todo por el hecho de ser hoy el gran día
– Lo siento Laura, pero tu enorme cabezota me parece que no te ha permitido recordar que hoy tengo la tarde ocupada – El silencio que hubo entre las dos pronto se rompió por unas pequeñas risas – Hoy viene a visitarnos mi tío Genya, y la verdad, le hecho mucho de menos. Hace poco mas de cuatro años que no le veo, y a pesar de que cuando venia la mayoría de veces se llevaba a mi padre durante una temporada, le tenia mucho aprecio - Laura rápidamente se dio cuenta que dijese lo que dijese no la iba a convencer de que dejase esa cita de lado y que quedasen para verse esta tarde con el resto de gente. Desde el primer día que se conocieron tenia la costumbre de referirse a su tío como si fuera su segundo padre, y que reaparezca tras tanto tiempo sin verle era una buna excusa para no tener que pelearse con sus amigas sobre donde iban a ir esta noche, del concierto en el cual iban a competir dentro de un par de días, o su próximo cumpleaños en poco mas.
La verdad es que a Sonia se le habían acumulado muchas cosas, motivo por el cual Laura quería ayudarla en todo lo posible.
- Bueno, pero espero por tu bien que pienses en algo grande para el día de tu cumpleaños si no quieres que me enfade contigo –

Tras despedirse de su amiga, Sonia vio a lo lejos el centro de investigaciones que se creo hará un cuantos años. Hace no mucho su profesor de ciencias les llevo de excursión, para que vieran el trabajo que allí se realizaba. Era impresionante como había avanzado la medicina y demás campos de la ciencia, y se preguntaba como se las podrían arreglar siglos atrás. La joven emitió un suspiro y siguió adelante.
Sonia se dirigió a la entrada del chalé que se había convertido en su hogar. Tenía dos pisos, era de color blanco-amarillento, con las ventanas de un color similar y con un tejado morado oscuro que le recordaba mucho al uniforme que la hacían llevar en el colegio. Tras la entrada se erguía un pequeño camino de baldosas grises que flotaban sobre la hierba que cubría el contorno de la vivienda, y en cuyos lados reposaban una serie de macetas de piedras en los cuales se erguían pequeños arbustos.
Los últimos metros hacia la puerta los hizo corriendo, con el fin de dejar atrás ese agonizante sentimiento de espera que llevaba unida a ella desde hace una semana, cuando supo que su tío Genya se puso en contacto con su padre para quedar para charlar sobre un tema del cual no llego a enterarse, a lo cual no le puso importancia, ya que la sola mención de su querido tío era lo único que le importo oír. Lo que nunca llego a saber es por que en ese preciso momento le vino a la mente la idea de dirigirse al salón, donde escucho como pudo la extraña conversación telefónica. En cualquier caso, su intuición la había llevado por un buen camino.
Entro a tropel por el pasillo de entrada y giro a mano izquierda hacia la sala de estar. Allí se hallaba sentado Julius, de cara a la puerta, mirando sorprendido a Sonia. No esperaba a Sonia tan pronto en casa, y menos entrando con esas prisas. Justo enfrente Julius, y de espaldas a ella, se encontraba sentado una figura de pelo oscuro y largo, con un traje negro como la noche, que resaltaba su piel clara y tersa. Al percatarse de que alguien lo observaba desde el otro lado del marco de la puerta decidió levantarse y encararse hacia esta.
- Fijate Julius – Dijo el hombre de negro, metiéndose la mano izquierda en el bolsillo, mientras que con la otra sujetaba un desgastado libro de tapas oscuras – Ya te dije que se daría cuenta de que vendría a haceros una visita; es una jovencita con un gran talento innato –


Capitulo 2
‘Hay cosas que es mejor no conocer...’

Oculto:
Sonia se encontraba sentada en el sofá, entre los asientos de su padre y de aquel hombre, de nuevo sentado en la butaca de la que se había levantado. El silencio inundó la sala, aunque apenas duro lo suficiente como para impedir que el reloj de carillón que tenían no diese las tres en punto.
- Parece que tenias muchas ganas de verme Sonia – Y así era, nada mas verle se abalanzo sobre él, al cual abrazo hasta que casi estuvo a punto de caérsele el libro que portaba en al mano derecha. Las lagrimas caían por al superficie de la cara de Sonia; para que negarlo, le echaba mucho de menos. Al final tuvo que ir Julius a separar a al emocionada Sonia del pobre Genya, al cual no le importo en absoluto mostrando una sonrisa. Sonia seguía entusiasmada con al idea de que su tío estuviese hay, a su lado... ¿a qué habría venido? - Bueno Julius, supongo que preferirás que prosigamos la conversación mas tarde, ahora mismo me parece que no es un buen momento – Julius movió la cabeza de forma afirmativa, hay cosas que no quiere que sepa su hija, y esta no es una excepción – Además, seguro que Sonia quiere contarme multitud de cosas... no la voy a hacer esperar ¿verdad? –
Julius aprovecho para levantarse e ir a preparar un poco de café con unas pastas. Le apetecía levantarse y que le diese un poco el aire, lo que le había contado, o más bien, lo que iba a contarle Genya era una de las cosas de las que no quería volver a oír. A pesar de que la interrupción de Sonia llegó justo a tiempo como para impedir a Julius enterarse de lo que venia a contarle, aunque ya suponía suponía el motivo de su visita. Aun con Dracula fuera de combate, la Iglesia le hostigaba para que su hija Sonia se convirtiese en una cazavampiros, y siguiese la “tradición” familiar. Seguro que alguna nueva amenaza había surgido para la humanidad, pero el ya estaba demasiado viejo para ello. Además, ¿qué es del resto de Cazadores? ¿Acaso habían desaparecido todos? ¿Qué había sido de los Morris o de los Aulín? Estaba ya cansado de tener que ser un Belmont, alguien que no puede rechazar una petición de ayuda contra el Mal. Desde luego, lo que no iba a hacer es meter a su hija en semejante maraña de peligros. Había jurado hace mucho tiempo, prácticamente cuando nació Sonia, que no la contaría nada a esta sobre su familia, las amenazas de la humanidad, ni nada relacionado con el clan Belmont. ¿Para que habían servido tantos esfuerzos entonces? ¿Para que tanto sacrificio? No quería tener mas perdidas desde aquel suceso de hace casi 17 años. – Hay cosas que es mejor no conocer... – Se dijo a sí mismo, con el fin de consolarse un poco. Esperaba estar haciendo bien en ocultarle a su hija lo que el destino había deparado a su familia...

Sonia se encontraba a solas con su tío Genya. Tanto tiempo sin verle daba para muchas conversaciones, tantas que no sabia por donde empezar. Por su parte, Genya estaba sentado, impávido, en un principio preparándose mentalmente para el aluvión de cosas que le iba a contar Sonia. Demasiadas cosas en la cabeza. Aparte tenia que pensar en el concierto del Domingo, y en su cumpleaños que seria un par de días mas tarde. ¿Seria ese el motivo de su llegada, para celebrar su cumpleaños?
-Bueno... ¿qué tal te va todo? – Genya quedo sorprendido. Era una de las pocas peguntas que no se esperaba de Sonia; ya creía que le iba a avasallar con relatos de sus desventuras por su nuevo hogar, colegio, amigos... pero no esperaba dar ninguna respuesta referente a el.
– Pues... – La verdad es que la pregunta le había pillado bien desprevenido a su tío – Bien, la verdad es que de salud no me puedo quejar ¡JAJAJAJAJA! – Por supuesto, al igual que Sonia desconocía tato a vida como la edad real de su padre, la de Genya también. Alguien como el no podía enfermar como el resto de mortales, una vida eterna la cual había decidido consagrar a la lucha contra las fuerzas del Mal después de recapacitar la postura y doctrinas que le había impartido su padre, el cual le dio la vida dos veces tras caer victima de una misteriosa enfermedad, con el fin de convertirle en la cabeza de sus vástagos ejércitos. Sin embargo se negó a acarrear el peso de esa vida maldita, dejo atrás su pasado, su nombre, y decidió llamarse Alucard, con el fin de mostrar su contrariedad frente a los ideales de su padre Drácula, uniéndose a la humanidad que tanto amo y por la que sacrifico su madre.
- Debes de tener un trabajo muy interesante, siempre de viaje, viendo mundo... – Esa pregunta si se la esperaba, sabía que una de las cosas que Sonia detestaba de su tío era la manía de viajar por todo el mundo, llevándose a su padre con él. La verdad es que hasta que no asumió la identidad de Genya Arikado su vida se había limitado a guardar reposo hasta que la llamada de la oscuridad lo despertarse para, una vez mas, luchar contra esta. Tras decidir no volver a caer en el sueño eterno que evitaba tener que alimentarse de sangre humana, se unió a la Iglesia, con el fin de ofrecerse como un miembro vitalicio y uno de sus mayores aliados. A partir de ese momento paso a ser el líder de una organización secreta creada por la Iglesia con el fin de unir los esfuerzos de todo los Cazadores por el bien de la humanidad. Por fortuna, por aquel entonces ya existían las transfusiones de sangre, lo que aprovecho para poder satisfacer sus mínimos deseos de sangre humana - ¡Tiiiiiiooooooooo! – Genya se había quedado pensativo demasiado tiempo como para que Sonia no se impacientase. – ¿En que estas pensando? – Genya pensó una respuesta rápida.
– La verdad, Sonia, no estoy aquí para hablar de trabajo. Simplemente he decidido tener unas vacaciones y pasarlas con mi sobrina predilecta – La verdad es que no eran ni tío ni sobrina, no era mas que un apelativo cariñoso que se dieron entre ellos, cuando Sonia aun apenas podía llegar a contar los años que tenía.

En ese instante apareció Julius con una bandeja en la que reposaban dos tazas de café y unas pastas. La depositó en la mesa y se sentó en su mullida butaca, la cual seguramente no tendría mucha mas edad que él, mientras que Sonia se le quedo mirando con los mofletes hinchados.
- ¿Que pasa hija? – Sonia hizo un leve gesto con la cabeza, señalando la bandeja – Vaya por Dios, se me olvidó tu refresco. ¿Te importa ir a ti a por él? Me fatiga mucho el tener sentarme y levantarme constantemente – Sonia se puso de pie y se dirigió a la cocina un poco enfadada. Su padre siempre se olvidaba de sus cosas cuando tenían visitas, aunque la verdad es que lo único que quería su padre era hablar con Genya un minuto más a solas.
- Bueno, esta claro que no voy a poder contarte nada por ahora – Genya dirigió una mirada al libro que traía entre las manos, tras lo cual miro hacia la puerta de la cocina, que conectaba con la sala de estar y el comedor – A menos que decidas de una vez contarle a tu hija todo cuanto debería saber sobre ella misma – Julius puso cara de ‘sabia que ibas a decirme eso’, lo cual dio a Genya la respuesta que ya conocía de sobra. – Ella misma se da cuenta de que esta por encima de los demás en cuanto a forma física, a pesar de no tener mas entrenamiento que el que realizan las demás personas de su edad durante su periodo escolar – Julius retiro la taza de café que tenia entre los labios.
– Que sepas que mi hija además se ha apuntado a clases extraescolares de esgrima y de atletismo. A pesar de que no me agrada la idea, no pude negarme – Julius sonrió - Mantener retenida tanta energía podría acabar por explotar – Genya se rió un poco, justo en el momento en el que Sonia regresaba con su bebida y una bolsa de patatas fritas.
- ¿De que se supone que os estáis riendo? He oído nombre, y no es algo que me plazca – Genya no pudo evitar una última risa mientras Sonia abría la bolsa de patatas mientras le miraba de reojo. – Nada, tu padre me acaba de contar que eres una gran atleta – La expresión del rostro de Sonia cambió de repente
– Pues sí – Dijo Sonia con cara de felicidad – Mis entrenadores dicen que tengo grandes aptitudes para la competición, y que podría llegar lejos – Genya dirigió una sonrisa cómplice a Julius, ante la cual este no pudo responder nada – Aparte toco la guitarra eléctrica en un grupo musical; y este Domingo hay una competición aquí, a la cual hemos inscrito nuestro grupo - Genya se lo estaba pasando mejor de lo que esperaba. La joven no necesitaba ningún tipo de motivación para desarrollar sus habilidades, ella misma los hacia por sus propios medios. Genya decidió corta a Sonia - ¿Qué nombre le habéis puesto a vuestro grupo? – Ante tal pregunta Julius se levanto y se dirigió hacia ninguna parte, lo cual sorprendió a Genya, que no sabia que había dicho mal – Le hemos puesto VampireKiller; la verdad es que es un nombre que se me ocurrió a mi, me parece agresivo y muy en al línea de cómo tocamos – Tras eso lo único que pudo hacer Genya fue empezar a reírse como nunca lo había hecho. Ya entendió por que Julius se había levantado, intentando huir para evitar que le viera como se sonrojaba mientras mascullaba algo por lo bajo. Sin duda alguna, su hija llevaba en la sangre algo que Julius no podía evitar, lo cual provocaba las carcajadas del semivampiro - Vendrás a vernos tocar al estadio, ¿verdad Genya? Mi padre se ha comprometido a acompañarme al concierto – Genya asintió con la cabeza. Quería ver como la joven se desenvolvía entre tal multitud de gente.
Sin duda alguna, la visita había merecido la pena.


Capitulo 3
‘A pesar de buscar el Bien, el camino que tomo fue el equivocado’

Oculto:
Por hacer caso de lo que Sonia opinaba, hicieron demasiada comida para cenar solo tres personas, sobre todo por que Genya (que comía por placer, no por necesidad) apenas había cogido algo de la multitud de cosas que su sobrina decidió hacer. Sonia, debido a lo cabezota que era, decidió comer por los tres, lo cual ocasiono que le pesase la tripa y acabase durmiéndose en el sofá, mientras veían una película. Julius aprovecho para acostarla y poder hablar con Genya con tranquilidad.
- Creo que no hace falta que te diga el motivo por el que estoy aquí – dijo Genya mientras veía como Julius sacaba el VampireKiller de su espalda y lo depositaba sobre al mesa. Desde poco antes de que se mudasen a este pequeño paraíso terrenal, Julius empezó a notar la necesidad de llevar el VampireKiller siempre junto a él; sensación que ha ido aumentando con el paso del tiempo. Pequeñas sombras se arremolinaban en algunas zonas, a través de las cuales Julius veía criaturas de la oscuridad intentando materializarse en este plano. Sin embargo, Julius siempre pensó que era imaginaciones, despojos de sus días de aventurero. Hasta que un día uno de estos seres llego a atacar a una persona. Julius sabia perfectamente que los humanos normales eran incapaces de ver a estas criaturas de la noche, no son más que manchas de oscuridad desgarrando el tejido de la realidad, sin fuerza suficiente para materializarse, pero con la suficiente como para acabar con cualquier ser humano sin que estos se enterasen de que les había ocurrido. Por fortuna, era de noche, y por aquella calle solo paseaban Julius y la victima del ataque, que cayo al suelo de inmediato tras recibir el golpe, momento en el cual Julius intervino. A pesar de no usar el látigo, no necesitó nada más que las fuerzas que aun le quedaban, arrastradas por la edad, para hacer desaparecer al monstruo fácilmente.
- Dime Genya – Dijo Julius con un tono de preocupación - ¿Cómo es posible que estas criaturas sean capaces de aparecerse aquí? Drácula esta acabado, esas criaturas no pueden hacer nada sin su señor, ni siquiera bajo su mando eran capaces de alejarse demasiado del Castillo. Cuanto mayor era el poder de Drácula, mayor terreno podían recorrer sus tropas – Julius se puso de pie, mirando a través de una de las ventanas que rodeaban la sala – El Castillo se vino abajo, sellado al otro lado de aquel eclipse lunar, después de que matásemos a Soma – Julius dirigió una triste mirada hacia el suelo, para luego encararse a su viejo amigo – ¿Todo esto tiene que ver con ese maldito libro? – Julius señalo el libro de oscuras tapas que descansaba en el regazo de Genya, del cual parecía emanar una pequeña aura – Sonia es capaz de ver a esos seres, estoy seguro, así que no pienso permitir que se acerquen a ella, y mucho menos que lleguen siquiera rozarla – Julius se volvió a sentar de malas maneras en la butaca, esperando una esperanzadota respuesta por parte de Genya.
- ¿Sabes que es esto, Julius? – Genya levanto el libro, el cual le daba a Julius una extraña sensación de inquietud – Este fue uno de los motivos por el decidimos asediar Castlevania en 1999 –Un escalofrió recorrió del viejo Belmont. Aun había partes de su memoria que vagaban por las profundidades del Castillo maldito. Y los pocos recuerdos que recupero de su estancia allí eran de todo menos agradables.
– Estas – Prosiguió Genya – Son las Verdaderas Centurias Astrológicas y Profecías de Nostradamus, el libro original que este escribió vaticinando los futuros desastres que azotarían a la Humanidad, y que a través de unas copias que distribuyó su autor pudimos preveeer el regreso de Drácula en 1999 – Genya empezó a pasar hojas del libro desgastado por el tiempo – Aquí se hayan multitud de profecías, vaticinios, formulas alquímicas y mas cosas que solo alguien que haya estado en el centro del Caos o en contacto con él podría haber averiguado -
- ¿Nostradamus trabajó para Drácula? – Julius era de esas personas que no creían en los horóscopos, adivinos, y demás palabrería visionaria, a pesar de haber convivido toda su vida con criaturas del Mas Allá, así que le era difícil de creer toda esta historia que le estaba contando Genya, el cual seguía ojeando y pasando páginas del libro
- Así es, suponemos que alrededor de 1540, tras la muerte de su familia, y buscando un modo de devolverles al vida, se debió topar con los seguidores de Drácula, a través de los cuales el Señor del Mal vio en el gran talento. Tantas eran sus ganas de aprender que se convirtió en su mano izquierda, usándolo como contacto con el mundo de los mortales – Genya dejo de pasar hojas del libro – Alguien con tantos contactos en la realeza seria útil para Drácula en su afán para vampirizar el mundo -
- Tras simular su muerte por enfermedad gracias a sus grandes dotes alquimistas se alojo en el Castillo como Bibliotecario, lo cual permitió estudiar durante años los libros de la Gran Biblioteca de Drácula, llena de tomos antiguos sobre alquimia y necromancia, en los cuales trato de busca algún método de resurrección para su familia. Sin embargo Drácula dio demasiada libertad a Nostradamus, el cual acabo volviéndose medio loco, que lejos de autodestruirle, le proporciono visiones de futuro y libertad mental, por la cual se libró de la influencia de Drácula – Genya bebió un poco de agua que aun quedaba de la jarra de agua de la cena
- En secreto, y sintiéndose engañado y frustrado al mismo tiempo por no encontrar la forma de salvar su familia y por haber servido al Mal que acabo con su familia, Nostradamus utilizo sus visiones para el bien de la Humanidad; escribiendo un libro en el cual se hablaba de la futuros acciones tomadas por las criaturas del Mal, sobre todo de su antiguo señor, con el fin de alertar a esta y que se unificasen con el fin de luchar. Sin embargo, sabía que nadie le iba a hacer caso, y mucho menos tras haber “muerto” muchos años atrás -
- El destino quiso que nos encontrásemos en Castlevania unos años después – Genya hizo un leve gesto – Me lo encontré en la Biblioteca, y me hablaba como si me conociese de toda la vida. Supongo que sabría que deje de lado a mi padre para luchar contra él, algo que encontró perfecto en su plan de venganza contra la Oscuridad que acabó con su familia y casi acaba con el. Inexplicablemente, enseguida conecte con el, y nos hablábamos con plena confianza en cuestión de segundos – Todavía se acordaba de cómo se refirió a el como el Maestro Alucard, algo que lo considero elogiante y al mismo tiempo impropio, ya que esa actitud hacia el solo la había tenido cuando dominaba las huestes de no-muertos de su padre.
- Entonces, ese libro que llevas te lo dio él con el fin de que acabases con tu padre, ocultándolo de Drácula, supongo – Julius empezó a comprender un poco la sensación que debió sentir Nostradamus, que cayo en manos del Mal con tal de salvar a su familia – A pesar de buscar el Bien, el camino que tomo fue el equivocado – Julius puso cara de asco – Yo no me uniría a las huestes oscuras si mi hija muriese por su culpa, ella nunca me lo perdonaría – Genya volvió a beber otro sorbo de agua, dispuesto a proseguir con su relato
- Solo me pidió una cosa a cambio de su ayuda y su libro, y eran joyas de las que mi padre había desvalijado con sus lacayos para poder pagar, a través de sus subordinados en el mundo mortal, asesinatos en secreto y complots entre la burguesía– Genya hizo una pequeña pausa, en un principio para pensar como podría decir lo que venia a continuación – Parece que con los conocimientos que adquirió de los libros, descubrió la manera de viajar en el Tiempo; sin embargo, el no poseía tal cantidad de poder, lo cual esperaba conseguir gracia a los poderes de Galamoth y amplificarlos con una piedra que forjó con los joyas y sus grandes dotes alquímicas; una segunda Crisom Stone -
Julius se quedo pensativo. ¿De verdad Nostradamus pretendía hacer eso? Mathias Cronquist poderes oscuros a través de esta, y Nostradamus pensaba utilizar una replica de esta para hacer lo contrario... no tenía sentido.
- En cualquier caso – prosiguió Genya – Consiguió lo que buscaba, y tras proponer un pacto con un moribundo Galamoth, el cual desconozco, volvió atrás en el tiempo, hasta 1555, donde se encontró con su yo pasado, al cual entrego el libro de alguna forma. Aprovechando su influencia por aquel entonces, publico el libro. Tras eso desapareció sin dejar rastro. Es como silo hubieran borrado de la historia – Genya dejo ver una gesto de contrariedad en su cara – Podía ver el futuro de todos menos el suyo propio.
- Pero, ¿no dio el original a su yo pasado? ¿Qué es lo que tienes entonces? – Julius empezó a mosquearse, era demasiado lioso como para enterarse de todo a esas horas de la noche. Genya volvió a abrir el libro, y le mostró las últimas páginas de este. Julius miro intrigado que es lo que quería enseñarle Genya, pero no vio nada... faltaban las últimas paginas del antiguo tomo que había escrito Nostradamus con el fin de preservar la Humanidad. Alguien las había arrancado.
- Por esto he venido. Parece ser que la profecía de 1999 no era la última que escribió sobre Drácula. Falta una última profecía, la cual temo y puede ser la explicación de tanta actividad paranormal. Julius, las huestes del Mal se levantan una vez mas, y esta vez con la misma o más fuerza que cuando las lidere hace siglos atrás. Lo que Nostradamus vio era tan preocupante y aterrador, que seguramente antes de darme el libro decidió arrancarlas y esconderlas en algún lugar del Castillo, por temor a que Drácula pudiese hacerse con el libro y eliminar cualquier rastro de esperanza que la Humanidad pudiera obtener de este. La invasión a Castlevania nos dio la oportunidad de acabar con el Señor del Mal y de intentar recuperar las hojas pedidas de libro. Sin embargo mi búsqueda fue en vano, y no conseguí encontrar nada. Mi máxima preocupación recayó en ti, lo cual hizo que apenas pudiese investigar por mi cuenta -
Julius se sintió enfadado y culpable al mismo tiempo. ¿Acaso le utilizaron como excusa para penetrar en el Castillo, y que Genya buscase lo que restaba del libro? Julius decidió que era un buen momento para descansar – Genya, permíteme retirarme a descansar un poco. Me has contado muchas cosas, las cuales debo recapacitar. Según tu, entonces, esta actividad sobrenatural se debe a alguna extraña fuerza maléfica, la cual no puede ser Drácula, y que la solución a esta puede estar en las hojas perdidas del libro de Nostradamus, ¿no es así? -
- Así es – confirmo Genya – Pero me ha faltado decirte una cosa. Toda esa aura de energía oscura se esta esparciendo por todo el mundo... pero se esta concentrado aquí – a Julius le cambio la cara – Y en menos de una semana tendrá la suficiente fuerza como para materializar a los seres oscuros en el plano material -


Capitulo 4 (Crónicas de un Bibliotecario I)
‘Sin embargo, a pesar de tener ese poder, no sabes como utilizarlo’

Oculto:
Las calles rugían con la multitud de personas que las abarrotaban. El paso a través de ella era dificultoso, y más si además intentabas atravesar uno de los numerosos mercadillos de puestos instalados con el fin de sacarse el sustento. No cabía duda que 1555 fue un año bastante prospero para el comercio de la zona. Un viejo Nostradamus decidió detenerse un poco a descansar su cuerpo, y de paso, relajar su mente un poco.

Apenas un par de horas antes se encontraba en Castlevania, tras encontrar la manera de conseguir dar una salida factible a sus visiones por el bien de la humanidad. A pesar de que Drácula tenia constante control del Castillo, este parecía no sospechar que el trabajo que había estando elaborando Nostradamus no era para su beneficio, ya que en muchas ocasiones anteriores había hecho un espléndido trabajo de espionaje en su tiempo de vida en la sociedad. Sin embargo, tras ello fue reclutado para servirle en la no-vida, el cual el acepto gustosamente con el fin de encontrar la manera de conseguir devolverle la vida a su familia, muerta muchos años atrás debido a una de la multitud de enfermedades propagadas por los esbirros de su nuevo señor. Lejos de mantenerse bajo el control de férrea mano de Drácula, los libros de la biblioteca le enseñaron grandes artes oscuras, las cuales le permitieron desligarse de su control, y despertaron en el una extrañas visiones a las cuales consiguió dar forma. Tras largas décadas de investigación vio como era imposible realizar su sueño de rescatar a su familia de las garras de la muerte, y su frustración se convirtió en odio ante su amo, el cual no solo había matado a su familia, si no que le convirtió en ello que él mas detestaba.
Y sin nada más que perder en esta vida salvo la suya propia, opto por suicidarse. Sin embargo, una de las muchas extrañas visiones que tenía le desveló como un apuesto joven de largo cabello rubio y oscuro traje se erguía frente a Drácula, con semblante serio, tras reconocer este su derrota. Aquella visión le devolvió una esperanza perdida, a través de la cual podría hacer algo más que negar sus servicios al Señor Oscuro. A partir de ese momento, se esforzó en utilizar esas visiones con el fin de derrocar al que tanto tiempo lo había mantenido en un estado de servidumbre. Concentrando su voluntad y odio hacia todas las criaturas del Mal, pudo dirigir esas visiones a acciones futuras de estos oscuros seres, escribiendo en un libro todos y cada uno de los desastres que provocarían los sirvientes del Mal. Diez años después termino de elaborar su libro, el cual mantuvo oculto de las miradas del Amo del Castillo durante diez años más, hasta que el joven muchacho de su visión se le presento ante él. Este no era otro que Alucard, el hijo de su antiguo amo, el cual había, al igual que el, desligado su alma a las ataduras de Drácula para luchar contra el. Ahora solo tenia que conseguir convencerle de que se llevase el libro consigo, y lo utilizase para su lucha eterna contra las huestes del Mal.

Alucard termino de subir las escaleras que daban a la Biblioteca del Castillo. Había percibido algo que no le resultaba familiar, como si en esa parte del Castillo el ambiente no pesase tanto. Poco mas tuvo que andar tras divisar la figura de Nostradamus, sentada junto a una mesa.
A pesar de su cruzada contra su padre, muchas de las criaturas del Castillo aun trataban a Alucard con respeto, lo cual le extrañaba; sin embargo decidió seguir los mismos pasos que estos.
- Joven maestro Alucard – Nostradamus hizo una pequeña reverencia, ante la cual el apuesto joven decidió envainar su espada. No percibía ningún tipo de energía oscura en él, y aparte de ello, su cara le sonaba de algo. ¿Podía ser una de esas visiones que le despertaron de su letargo para encaminarse hacia Castlevania? Quizás por miedo a que aquella persona fuese alguien conocido a la cual olvido tras su largo sueño, decidió dirigirse hacia el como si de un conocido se tratase.
- Ha pasado un largo tiempo, ... viejo – Alucard le contesto con cierto tono de ironía. A Nostradamus no le importo lo mas mínimo, es mas, era precisamente lo que buscaba. Parece que Alucard había decidido seguirle el juego, algo bueno desde su punto de vista.
- ¿Qué necesitas? Supongo que no habrás venido hasta aquí solo por darte un mero paseo – El ya veía venir los pasos de Alucard, el cual supuso que necesitaría de su ayuda para adentrarse por las habitaciones del Castillo
- Necesito tu ayuda. Si mal no recuerdo, los Bibliotecarios de mi Padre poseen las llaves que abren los distintos caminos del Castillo. Y tu supongo que no serás una excepción – Alucard también intuyo que eso no le iba a salir gratis, seguramente este quería algún tipo de intercambio.
- Pero joven maestro, no puedo ayudar a quienes se oponen al Señor… - Dijo Nostradamus, esperando una respuesta de colaboración.
- No te irás sin recompensa, si es lo que deseas – Contesto el joven con una sonrisa en la boca

Nostradamus obtuvo la respuesta que buscaba. Sin embargo, no iba a darle el libro así como así, necesitaba un segundo plan, pues a pesar de que su victoria ante Drácula era segura, no pudo averiguar que oscuro futuro le iba a preceder. Y eso le llevo a indagar una segunda forma de conseguir hacer llegar el libro al mundo de los vivos, can la esperanza de que las predicciones que venían en el fuesen tomadas en serio, y no como un recopilatoria de palabrerías sin fundamento. La respuesta le llego un buen día, hace mucho tiempo atrás, en el cual decidió apartarse de sus libros para explorar el corrupto Castillo al cual había sido ligada su alma.
Un extraño olor llego a su cabeza de repente, al parecer, procedente de una de las habitaciones cercanas al pasillo en el que rondaba. Allí se encontraba uno de los Señores de los Horrores de Drácula, un extraño ser que le recordaba a los antiguos dioses egipcios que en su juventud había estudiado, y que respondía al nombre de Galamoth. Según los archivos del Conde, tenia una gran capacidad para manejar el Metaplano, el Vacío y el Tiempo. Sin embargo, y como pudo observar Nostradamus, parece ser que la criatura no había conseguido controlar sus poderes... o que Drácula se los había mermado para tenerlo bajo control. Sin nada mejor que hacer, decidió acercase a la enorme criatura con afán de recopilar más información que pudiese servirle para sus planes.
- No parece que hayas tenido mucho éxito... en lo que sea que estuvieses trabajando -
La enorme criatura se encaro hacia el, con aspecto amenazador – Tienes suerte de ser uno de los favoritos del Amo del Castillo, pequeño Bibliotecario – El odio inundaba su ser cada ver que hacia referencia a Drácula - Si no acabaría contigo ahora mismo – Galamoth era un ser solitario, odiaba cualquier tipo de compañía que no fuera la de alguno de sus desdichados lacayos, a los cuales utilizaba para sus retorcidos rituales.
Nostradamus dio unos cuantos pasos al frente, de donde provenía una pequeña columna de humo. Ahí pudo observar un conjunto de extrañas runas y grifos egipcios, que junto con el inconfundible aroma a alquimia que desprendía la sala solo le quedaba pensar en una cosa – Según tengo entendido, eres capaz de controlar el tiempo... o eso parece – Nostradamus quedo impresionado cuando se aproximo lo suficiente como para discernir las delicadas grabaciones que había en aquellas piedras y papiros. Eso era algo de lo que la Biblioteca no gozaba.
Galamoth, que lo había seguido con la mirada desde que entro en la sala, dejo entrever una pequeña carcajada en su monstruosa cara - ¿Sabes acaso que es lo que estas mirando? Un mortal como tu nunca entendería lo que pone en estas tablillas – Nostradamus aparto la mirada de aquellas pequillas maravillas y dirigió su mirada hacia Galamoth.
- Parecen glifos que hablan sobre como manejar los hilos del Tiempo. Muchos faraones tenían la esperanza de encontrar una forma de conseguir la vida eterna, pero solo la consiguieron a través de la no-muerte. Sin embargo habían muchos otros que buscaron otra forma de engañar a la muerte, y era viajando atrás en el tiempo, para mantener su juventud eterna – dijo con una sonrisa.
Galamoth empezó a reírse – Parece ser que sabes de lo que hablas, pequeña rata de biblioteca, pero nunca serias capaz de comprender el poder que contienen en su interior; los mortales solo sabéis valorar los que vuestros sentidos os hacen ver, olvidando lo que verdaderamente importa. Nadie ha podido darles el uso que debían, y eso era por que nadie tenía el poder necesario para utilizarlas... salvo yo – el tono de arrogancia de Galamoth pronto se vio cortado por Nostradamus
- Sin embargo, a pesar de tener ese poder, no sabes como utilizarlo... mas bien, tal como lo estoy viendo, no sabes como enfocarlo y canalizarlo -
Galamoth se enfureció, toda la sala se cargo con un pesado manto de odio proveniente de la descomunal criatura, la cual señalo con su mano directamente a Nostradamus - ¡No me digas como tengo que hacer las cosas! ¡No tienes ni idea de lo que hablas! – Los ojos de Galamoth se encendieron como antorchas - ¡Desaparece de mi vista, pequeño gusano, o no responderé de mis actos ni ante el Maestro! -
Sin embargo Nostradamus ya tenía pensado abandonar la sala, pues la inspiración divina le había abierto una puerta ¿Y si viajaba en el tiempo para propagar sus visiones por el mundo, y salvar a la humanidad de las desgracias que le asaltaban? Era una idea tan absurda, que hasta podría funcionar... ¿o acaso no había llegado Galamoth desde otra época distinta accidentalmente, quedándose aquí ligado a la voluntad de Drácula? Sin embargo, tal y como le dijo Galamoth, no disponía del poder para ello... pero la monstruosa criatura si.
Con las imágenes de los glifos grabadas en su prodigiosa mente, y su idea de que un canalizador adecuado sumado al poder de Galamoth podría proporcionarle lo que buscaba, se puso manos a la obra. Los libros y sus teorías solo le indicaban un camino, el único canalizador capaz de controlar las inestables fuerzas de los flujos del tiempo... la Crisom Stone, el objeto con el que Drácula pudo viajar a los reinos de Caos para pactar con este y así obtener su poder. Tan cerca de él... y a la vez tan lejos. Tenía la respuesta al alcance de la mano, pero hacerse con ella era tan poco factible como que consiguiese derrotar a su propietario. Solo le quedaba otra salida, y era crear una el mismo; creía ciegamente en sus conocimientos alquímicos para poder crearla, lo único que le faltaban era los materiales, los cuales la impaciente figura del joven Alucard podría proveérselos.

- ¡En ese caso, sólo dime qué necesitas! – Respondió Nostradamus, después de alejar sus pensamientos – Y te diré lo que necesito... –


Capitulo 5 (Crónicas de un Bibliotecario II)
‘Es el trabajo de toda una vida... si a este estado en el que estoy se le puede llamar así ‘

Oculto:
No paso mucho tiempo cuando la oscura figura de Alucard volvía a erguirse delante de la mesa en la que Nostradamus pasaba sus horas muertas. En la mano portaba un pequeño saco del que emanaba cierto brillo, posiblemente debido al contenido de esta.
- Aquí tienes lo que me pediste, Viejo – Alucard soltó de golpe el saquito en la mesa, del cual se dejo asomar unos cuantos cristales parecidos a joyas.
El anciano sonrió – Por favor, no me llames así, puedes llamarme Nostradamus – Alucard hizo un gesto extraño.
- ¿Nostradamus? Tu nombre de suena de algo... – De repente la figura del Bibliotecario se volvió mas pálida que de costumbre. ¿Cómo es posible que le suene su nombre, si nunca antes se habían conocido? Nostradamus solo tenia una respuesta para ello, y es que su plan iba a salir según él había planeado, iba a conseguir viajar al pasado. A pesar de lo absurda que había parecido ser su idea, el ver que a Alucard le sonaba su nombre le dio renovadas esperanzas para intentar crear una Crisom Stone y de convencer a Galamoth, junto con su obra iba publicada en el pasado y con la Humanidad advertida del Mal que les concernía… pero a pesar de todo esto, aunque saliese bien ¿Quién le garantizaba que iba a servir de algo? Nostradamus aparto estas dudas de su cabeza, no era momento para dudar.
Con las fuerzas renovadas, Nostradamus decidió pedirle un último favor – Espere aquí Maestro Alucard –
Nostrdamus fue corriendo al fondo de la Biblioteca, donde había escondido su libro, entre las mareas de hojas que poblaban las estanterías de la sala. En una de ellas, había uno libro más pequeño y mejor conservado (el suyo), el cual iba a quedárselo el para dárselo a su yo pasado; y otro prácticamente igual, pero de aspecto más destartalado y roñoso. Con los libros bajo el brazo, se dirigió hacia donde había dejado a Alucard; sin embargo, durante su pequeño trayecto las dudas asaltaron la mente de Nostradamus; a pesar de saber que iba a poder completar su plan, ¿qué le hacia suponer que este iba a finalizar bien? ¿Podría darle Alucard el correcto uso a los conocimientos del libro? Y lo que era más importante, ¿qué pasaría si su Señor se enterase de la profecía del año 2087? Nostradamus se paro un momento a reflexionar, y, de repente, arranco las ultimas hojas de los dos libros, las que correspondían a este ultimo vaticinio. Las guardo bajo su túnica, saco una pluma, y escribió unos garabatos en la contraportada del mas viejo de los tomos, y siguió su camino… -(no me gusta la idea de ocultar esta profecía, espero que con las anteriores el mundo pueda vivir en paz. Sin embargo, es necesario que estén disponibles para aquel que tenga la capacidad suficiente para comprenderlas)- Con el pulso acelerado y medio temblando, Nostradamus llego a su puesto de trabajo.
- Necesito que me haga un ultimo favor – Alucard, que a pesar de haber cumplido su parte del trato no le importaba hacer algo mas para conseguir lo que buscaba – Quédese este libro, lo he escrito yo – Nostradamus extendió el libro mas viejo hacia Alucard, el cual recogió aun percibiendo la extraña aura que rodeaba a este y le echó un rápido vistazo
- ¿Qué es este libro? Parece estar repleto de vaticinios, profecías…- y deteniéndose un poco en una de las hojas - y con algunas formulas alquímicas ocultas- A pesar de no haber estudiado alquimia, algo sabia acerca de los estudios que le dio su padre cuando aún estaba al mando de sus legiones demoniacas
- Es el trabajo de toda una vida... si a este estado en el que estoy se le puede llamar así – Alucard hizo una mueca burlona
- Y dime Viejo, ¿qué significa? ¿Qué quieres que haga con el? -
- Necesito que lo descubras tu mismo. Pero te puedo decir que es de vital importancia para tu futuro y el del resto de la Humanidad – Nostradamus se inclino y abrió un pequeño cajón que tenia en su mesilla, del cual extrajo una llave y una baraja de cartas – Toma, aquí tienes o que me pediste, la Llave Maestra del Castillo y una baraja de Tarot… también diseñada por mí, te ayudara a comprender algunas pautas del libro – Al joven damphir le extraño esto ultimo
- ¿Para que me das esto? – Alucard empezó a mirar las cartas. Sabía que era el Tarot, y el simbolismo de estas, pero nunca se había parado a pensar que pudiesen servir para algo más que para realizar predicciones imprecisas.
- Te aseguro que en un futuro te resultaran útiles; a ti o a cualquiera que quiera afrontar su destino en este Castillo... y ese futuro te necesitara a ti –

Tras despedirse del Bibliotecario, Alucard siguió con paso firme hacia el encuentro con su padre, desvaneciéndose entre las sombras del Castillo. Ahora lo único que tenia que hacer Nostradamus era esperar el momento preciso para proseguir con su plan. Mientras tanto, decidió quemar las hojas arrancadas del libro nuevo, mientras que las del otro tomo decidió esconderlas en la Biblioteca, con el fin de que alguien que fuese capaz de descifrar las anotaciones que hizo en el último momento en el libro que Alucard portaba en este momento para hallar estos. Tras esconder sus últimos escritos, se puso en marcha para proseguir con su plan. Levanto la tabla de la mesa, que desvelo una especie de cajón secreto debajo de esta, donde había inscritas multitud de extraños símbolos y retorcidos dibujos, los cuales se entornaban alrededor de un espacio circular en blanco en medio de este. Deposito el contenido del saquito que Alucard le había proporcionado en ese espacio en blanco, y tras ello, se giro y cogió una probeta y un trozo de piedra tallado con misteriosas runas. Roció la piedra con el líquido de la probeta, y sujetándola con las dos manos, empezó a recitar algo en voz baja…
Los extraños garabatos de la mesa empezaron a moverse, dando vueltas alrededor de la barrera invisible que delimitaba el centro de la nueva mesa del Bibliotecario, hasta que finalmente, empezaron a extenderse a lo largo de la mesa, descendiendo por la patas de esta y dirigiéndose peligrosamente hacia Nostradamus. Todos los dibujos y letras de la mesa se habían retorcido tanto que solo se podían distinguir 4 líneas negras semejantes a serpientes, que empezaron a recorrer el cuerpo del Bibliotecario, hasta que se empezaron a entornarse alrededor de sus brazos. A pesar de ello, Nostradamus no dejo de recitar lo que parecía ser una glosa en mezcla de latín y, posiblemente, algún tipo de idioma demoniaco.
De repente, la circunferencia que delimitaba el centro de la mesa donde yacían lo que trajo Alucard se vio envuelta en las sombras, finalmente los textos que ahora no eran más que ríos de tinta cubrieron las gemas, al parecer intentándolas absorber. Tras unos instantes, las gemas desaparecieron de la mesa, mientras que lo que parecían serpientes empezaron a elevarse de los brazos de Nostradamus, tras lo cual aparecieron un par de ojos de cada una de estas, con el mismo brillo y fulgor que las joyas que habían sido absorbidas de la mesa. Tras dirigir lo que aprecia una mirada amenazante a la piedra que yacía en las manos del Bibliotecario, las cuatro sombras saltaron hacia ella, quedándose impregnadas en esta. La piedra empezó a emitir un brillo oscuro, mientras que las cuatro serpientes seguían introduciéndose dentro de ella, poco a poco, desde la mesa hasta los brazos de Nostradamus.
Finalmente, todas las sombras desaparecieron en el interior de la piedra, que ahora brillaba con un tono verde oscuro. Nostradamus dejo de retirar lo que estaba diciendo y se desplomo en su butaca. Había salido mejor de lo que esperaba, no hubo imprevistos ni perdió el conocimiento, aunque esto último por poco. Tras tomarse un par de minutos de descanso, envolvió la piedra en un trozo de trajo, y tras esconderla en su túnica junto al tomo, y tras coger aire, se encamino hacia las oscuras salas que pueblan el Castillo. Sin embargo el Castillo nunca duerme, y sus paredes están llenas de secretos... y de vida.

No tardo mucho en volver a localizar la gran sala en la que el demonio Galamoth estaba confinado por mandato del señor Drácula. Tal y como supuso, de la sala desprendía un aroma a sangre espesa, la cual no podía ser de otro que de aquella maldita bestia. Postrado en el suelo, y sin fuerzas para seguir luchando, Galamoth cayó al suelo, haciendo un ruido sordo que resonó debido al eco de la sala. Al otro lado la figura de Alucard caminaba hacia el fondo de la sala, mientras la espada de este absorbía la sangre demoníaca, quedando totalmente limpia. Ajeno a que la vieja figura de Nostradamus que se hallaba al otro lado de la sala, observando la escena, Alucard se detuvo, y tras mirar hacia la cúpula de la sala, desapareció sin dejar rastro.
Tras comprobar que Alucard había desaparecido por completo, Nostradamus se acerco al cuerpo de la bestia, contento de haber llegado a tiempo antes de que la criatura volviese al infierno del que pertenecía.
Galamoth abrió los ojos cuando noto el asqueroso olor a carne humana, y tras comprobar que era Nostradamus, su cuerpo se estremeció de ira
- ¿… que haces aquí?... ni se te ocurra mirarme por encima, como si fueras… superior –
-Vengo a ofrecerte un trato Galamoth, puedo salvarte la vida-
El enorme demonio intento ponerse en pie – ¡NO NECESITO QUE TE APIADES DE MI!- Galamoth se vio obligado a escupir la sangre que se le estaba acumulando en al garganta, que salpico el suelo, tan oscura y espesa como su alma. -… lárgate, no quiero que mi última visión… sea la de un asqueroso humano viéndome perecer-
-No te confundas Galamoth- Dijo Nostradamus –No lo hago por ti, lo hago por mis propios intereses, dudo que alguien te vaya a echar de menos-
- Y así es- Respondió la bestia – No hay nada que me ate a este mundo, y morir me librara de esta esclavitud que padezco, ¿de qué me serviría sobrevivir? ¿Para vivir con la humillación… de ser derrotado por humanos? ¿Para vivir *COGH* más tiempo bajo el mandato… del tirano del Maestro?- Galamoth cerró los ojos
- No Galamoth- Contestó Nostradamus –Lo harás por venganza-
Última edición por Frikilangelo el Jue Abr 29, 2010 7:06 am, editado 1 vez en total
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Vie Mar 12, 2010 4:52 am

Capitulo 6 (Crónicas de un Bibliotecario III)
‘Al arrebatarme el alma, también me quito mi Ser, y con él, mi energía y mis esperanzas‘

Oculto:
- ¿Venganza dices? -
- Así es, gracias a tus poderes puedes romper ese lazo que te une a él… -
- Te equivocas humano… una vez que el Señor de Castillo coge tu alma, no hay forma de retomarla… -
Nostradamus sonrió – Si que es posible… ¿y si viajas a un momento temporal en el que el deje de existir? – A pesar de que tenía sentido, de lo que no estaba Nostradamus seguro es de que en algún momento de la historia, Dracula fuese totalmente derrotado
- Aun siendo así – dijo Galamoth, mientras aun yacía en el frio suelo del Castillo – vistes con tus… propios ojos cómo no era capaz de realizar… ningún tipo de salto espacio-temporal. Al arrebatarme el alma, también me quito mi Ser, y con él, mi energía y mis esperanzas-
Nostradamus metió la mano por debajo de su túnica, y saco la falsa Crisom Stone, que empezó a parpadear con un tono verduzco. Los ojos de Galamoth se abrieron como platos
- ¿Es esa la Crisom Stone del Maestro? ¡Como la has conseguido!
- No es la misma, es una creada por mi
Galamoth puso cara de asombro. Al parecer, aquel insignificante humano sabia más de lo que él creyó en un primer momento - Puede que no sea tan poderosa como la del Amo, pero te aseguro que si lo suficiente como para darte un poder suficiente al de tu alma perdida -
Galamoth sabía perfectamente que Dracula vendió su alma al diablo y sustituyo su corazón por una piedra como esa para obtener grandes poderes oscuros… con esa piedra, suplantando su maltrecho y dolorido corazón podría ser capaz de escapar de esa línea temporal… solo tenía que apoderarse de esta.
- ¿Me estas proponiendo… un trato? - Galamoth sabía perfectamente que Nostradamus no iba a regalar algo tan valioso a un ser como él.
- Así es, necesito viajar al pasado, y para ello necesito tus poderes - Galamoth tosió más sangre – Y cómo puedes comprobar, tienes que realizar la decisión ya -
- Esta bien humano, pero no solo quiero esa piedra… - Los rojos ojos de la bestia parecieron encenderse como una llama en una hoguera - te quiero a ti también -
Nostradamus quedo paralizado por un momento… ¿Qué demonios? ¿Para qué le quería a el? ¿Acaso no tenía suficiente con la Piedra?
- ¿Qué pasa Galamoth? ¿Qué pretendes hacer con esa proposición?
- Francamente, me has sorprendido humano… puedes serme de utilidad. Si salimos… vivos de esta serás bienvenido como líder de la armada que reuniré para… derrocar a Dracula -
Nostradamus se quedo pensativo, ¿salir de un infierno para caer en otro? Galamoth volvió a toser y se tuvo de nuevo en el suelo. Esta vez era a Nostradamus al que el tiempo le jugaba una mala pasada. Tras haber hallado una solución después de tantos años, iba a desprenderse de la voluntad del señor oscuro a cambio de caer bajo el mandato de otro… ¿de verdad eso era lo que quería? Por mucho que quisiera también vengarse del Señor Oscuro, unirse a otra bestia de la oscuridad no era una opción… o por lo menos una buena.
Si iba a conseguir librarse del poder de Dracula, ¿Qué le impedía hacerlo más adelante contra Galamoth? Tampoco tenía nada más que perder, pues aun pudiendo escapar, su alma quedaría fracturada, pues una parte se iría con él, pero otra seria retenida por las paredes del Castillo.
Lo único que enturbiaba su mente en ese preciso momento era el volver a traicionar a su familia, volvería a aliarse con las fuerzas de mal, aunque esta vez puede que por una causa más noble, si así se le puede llamar, a unirse al enemigo de la entidad que acabo con su vida.
- Esta bien Galamoth - dijo finalmente Nostradamus – Ace…-

Su frase fue interrumpida por un grupo de Lanceros equipados con una reluciente armadura purpura, que entraron por la puerta que Alucard abrió para entrar en la sala. Junto a estos, un globo ocular del tamaño de un balón de futbol miraba de un lado a otro de la sala nerviosamente, hasta que su única pupila se quedo fijada en Nostradamus.
Parece ser que a pesar de la temperamental incursión de Alucard en el Castillo, Dracula no había olvidado de mantener bajo control a sus “leales” súbditos.
Nostradamus quedo paralizado, esto no entraba en sus planes. Tras un suave coleteo de lo que parecía ser la medula ósea del globo ocular, el grupo de Lanceros avanzaron al unísono con paso decidido hacia un aterrorizado Nostradamus y el moribundo Galamoth. No había forma de escapar de allí, el agujero por el Alucard había abandonado la sala se encontraba demasiado alto como para poder alcanzarlo. Otra alternativa era utilizar la Piedra, sin embargo, no podría predecir qué sucedería si el utilizase las oscuras energías que emanaban de esta. Y aun de saber lo que sucedería, y de conocer algún hechizo que utilizar, no le sería posible pronunciarlo; el miedo le corroía la garganta hasta tal punto de no dejarle mediar palabra.
La armadura de los caballeros se volvió de color escarlata cuando se pusieron frente a Nostradamus y Galamoth, iluminadas por el demoniaco fuego que emanaba de una de las mesas de experimentos de la moribunda bestia.
Un suave siseo de la cola de globo flotante hizo que los Lanceros levantaran al unisonó sus lanzas, dispuestos a ensartar al aterrorizado Nostradamus. ¿De verdad iba a acabar todo así? ¿Qué sería del destino de la Humanidad? Rezo para que por lo menos Alucard sobreviviese y pudiese tomarle el relevo…
En lo más profundo de su Ser pedía perdón a todos, por haberles fallado, sobre todo a su familia, pues a estos no solo los había fallado, también les había traicionado aliándose con los seres que habían acabados con ellos. Nostradamus agacho la cabeza y cerró los ojos, si tenía que morir, que por lo menos su familia no le viese sufrir desde donde quisiera que estuviesen. En cualquier caso, seguro que él no acabaría donde estos reposan. Tras armonizar su espíritu, dio gracias a Dios por los buenos momentos en vida, y pidió piedad en su Juicio…
El olor a hierba fresca hijo abrir los ojos a Nostradamus. Se encontraba tirado en el suelo, o eso creía, mientras una suave brisa rodeaba su maltrecho cuerpo. Nunca se hubiese imaginado que el Limbo fuese un lugar tan agradable… aunque pensándolo bien, cualquier sitio seria más agradable que las frías paredes del Castillo.
Un súbito temblor hizo al viejo Bibliotecario levantarse lo poco que podía, intentando encararse hacia al dirección de la que procedía ese repentino tronar.
- No te preocupes, todo ha acabado, pero esa asquerosa cascara humana no te durara demasiado -
Galamoth miraba fijamente al horizonte, donde Castlevania empezaba a desmoronarse para caer en el olvido una vez más. Nostradamus no sabía lo que había pasado, pero en cualquier caso lo había conseguido. Estaba fuera de las paredes del Castillo, las cuales caían al lago que había a sus pies, disolviéndose al entrar en contacto con la cenagal agua que cubría a este. Si Castlevania se hundía, era por que Dracula había caído, al parecer Alucard lo había conseguido… ¿pero a qué precio? ¿Había conseguido escapar a tiempo de allí? En cualquier caso, el si lo había conseguido, estaba sano y salvo... salvo por la presencia de Galamoth
- Galamoth… - Empezó a balbucear Nostradamus - ¿Cómo escapamos de allí? Estábamos rodeados y tú estabas moribundo…-
- Eso es lo que menos debe preocuparte, basta decir que algo les hizo detener y que ese momento de distracción fue todo lo que necesite para usarte a ti y a la Piedra para huir de allí. Simplemente aproveche tu baja defensa en tu mente para adentrarme en tus recuerdos, y teletransportarnos a una zona segura; de haber elegido un sitio al azar puede que hubiésemos acabado en el Vacio o aplastados por acabar en una roca. En cualquier caso, sea lo que sea que hizo bajar la guardia a aquellos Lanceros nos salvo, me dio tiempo suficiente para agarrarte a ti y a la piedra para poder usarla y llevarnos fuera – Galamoth mostro la Piedra de entre sus zarpas – Luego solo tuve que atrasar el tiempo en mi para reponer mis heridas a antes del encuentro con ese damphir –

Los últimos trozos de Castlevania empezaban a caer, mientras se ponía el sol en el horizonte
- Y ahora, Nostradamus, es hora de que partamos – Lo había olvidado, parte de pacto con el demonio era ofrecerle sus servicios… aun seguía sin saber para que lo quería, ¿acaso no podía obtener un ejército desde las tinieblas al igual que Dracula? De todas formas, no le quedaba opción alguna, si se resistía Galamoth acabaría con él. Aun así, el servir a Galamoth podría serle útil, a fin y a cuentas, con el poder de Galamoth prácticamente restaurado, obtendría el poder suficiente para vengarse de Dracula y acabar con la amenaza que suponía este para la humanidad. Sin embargo, a Nostradamus le quedaba hacer una cosa aun
- Esta bien Galamoth, y ya que cerramos el pacto, me gustaría antes hacer una última cosa, como comprenderás no voy a ofrecerte mis servicios y al piedra solo por sacarme de allí -
Galamoth se quedo observando al antiguo bibliotecario de Castlevania. Desde luego, puede que los Humanos no tuvieran grandes poderes, pero su determinación era algo fuera de la comprensión de cualquier demonio – Por supuesto – dijo Galamoth – Pero debes de darte prisa, como ya dije antes, con el Castillo destruido, apenas te queda tiempo antes de que el poder oscuro que te ha mantenido vivo durante tanto tiempo se desvanezca.
- Que así sea – y con paso firme, empezó a marchar en dirección contraria donde antes reposaba Castlevania, mientras su figura desaparecía junto a la de Galamoth

Las calles rugían con la multitud de personas que las abarrotaban. El paso a través de ella era dificultoso, y más si además intentabas atravesar uno de los numerosos mercadillos de puestos instalados con el fin de sacarse el sustento. No cabía duda que 1555 fue un año bastante prospero para el comercio de la zona.
- Si – dijo Nostradamus, cogiendo aire – desde luego este ha sido un gran año -


Capitulo 7 (Crónicas de un Viajero I)
‘Puede parecer estúpido, pero cada una de las acciones de los Seres del Universo influyen en esta Línea ‘

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- “Buenas a todos los que estáis leyendo estas líneas. Mi nombre es Aeon, que como comprenderéis, no es mi nombre real, ese se perdió tiempo atrás en las hojas de la Historia. Pertenezco a una “secta” (como a mí me gusta llamarla) que se dedica a vigilar el flujo del Tiempo… bueno, mejor dicho, uno de estos flujos… ¿Mucha información de repente? ¿Demasiadas preguntas rondan tu cabeza? Bueno, no te apenes.
Primeramente os preguntareis “•¿Por qué escribo de esta manera, es más, que haces escribiendo un diario?”. Bueno, para alguien que tiene toda una eternidad por delante, y nadie con la que compartirla salvo otros aburridos Viajeros del Tiempo, hablar de tú a tú con cualquier Ser que lea estas líneas hace más agradable y llevadero el día a día. Sin embargo, este diario… hmmm… digamos que más que nada es nuestro trabajo, sin embargo yo lo he tomado como un hobby. Es una manera de “conversar” con alguien de mi rutinaria y monótona vida. Pero no te preocupes, ¡No todos los días son iguales! Eso es lo que hace tan entretenido escribir estos diarios. Dentro de varias décadas puedo volver a leer estas líneas para recordar tiempos pasados.
Bueno, una vez explicado el por qué estáis leyendo estas líneas, es hora de que os comente también que estas mismas líneas las escribo en todas las entradas de mis diarios, nunca se sabe cuando alguien puede estar leyéndote.
Con todo… ¿a qué se dedica un Viajero del Tiempo? Bueno, como dije antes, me dedico a vigilar UNA (y solo una) línea temporal. Para explicar mejor esto os haría un grafico, pero me temo que aquí no disponemos de esa “tecnología”, así que os toca leerme un poco más. Digamos que solo existe una única línea temporal, a la cual la llamaremos Línea Principal. Puede parecer estúpido, pero cada una de las acciones de los Seres del Universo influyen en esta línea. El decidir si te vas a rascar la cabeza ahora o dentro de un segundo influye en la línea temporal… pero aunque influye, no lo hace de sobremanera. El rascarte la cabeza no va a desencadenar una serie de sucesos lo suficientemente impactantes como para alterar este. Sin embargo, existen ciertas acciones que si que provocan una ruptura de esta. Es así como se forman ramas de la Línea Principal, a la cual denominamos Líneas Secundarias. Quizás penséis que hay que hacer algo grande para que esto ocurra, peor anda más cierto de la realidad, tomando el ejemplo de antes, hasta rascarse la cabeza puede provocar una ruptura de la línea temporal, todo depende de cómo repercuta en el resto de seres. Y así, una tras otra, se van creado Líneas Secundarias, Terciarias, etc.
Como dije antes, cualquier acción, por estúpida que parezca, puede provocar rupturas en las Líneas… sin embargo siempre hay gente empeñada en romperlas aposta o indiscriminadamente. Aquí entra en acción los Viajeros del Tiempo. Nuestra labor consiste en vigilar el día a día de la Línea que tenemos asignada para ver que todo va bien, y en caso de que exista algún tipo de anomalía, corregirla como queramos siempre y cuando dejemos las cosas como están. Como habréis supuesto, existe un Viajero por cada Línea… y la siguiente duda que os asaltara la mente sea ¿y cómo aparecerán estos Viajeros?. Bueno, es un bonito secreto, al igual que el origen del primer Vigilante, y no se me está permitido hablar de este… pero bueno, quien sabe si algún día os lo cuente, seguro que eso si que altera la Línea Temporal lo suficiente como para que haya una Ruptura, y quien sabe, puede que seáis el siguiente Viajero…”-
-Vaya, parece que te gusta escribir en tu diario, ¿eh Aeon?-
Nuestro albino escritor, en armonía con sus ropas, ni se molesto en darse la vuelta para encararse a la figura que se planto a su espalda.
-Sí, ¿tienes algún problema? Aunque la verdad, me parece una pregunta algo obvia, ya que se porque estás aquí Vhan-
Vhan sonrió – Exacto Aeon, como supervisor principal de la 4º ramificación de Líneas temporales, me gustaría saber por qué demonios has intervenido en la línea temporal de Germain, cuando la suya encima es una 2º ramificación-
Evidentemente, se podría decir que Aeon se encontraba en problemas. Intervenir en una línea temporal que no era la suya era algo que estaba parcialmente permitido, siempre y cuando fuese dentro de su propia ramificación. Sin embargo, Aeon no solo viajo a una ramificación distinta, si no que viajo a una Línea superior a la suya. Si hubiese sido a una inferior posiblemente el supervisor ni se molestase en visitarle, pues este a su vez tenía su propia línea que vigilar.
- Espero que cuando el supervisor de la 2º Línea venga a pedir explicaciones le des una buena, sé que no solo la has visitado sin permiso, si no que la has modificado. ¿Acaso no sabes que eso puede repercutir en el resto de Líneas? Sera mejor que me vayas explicando lo que ha ocurrido, no puedo abandonar mi Línea mucho más tiempo-
Aeon siguió sin dirigirle la mirada a Vhan, y se dispuso a seguir escribiendo.
-¿Acaso no ves lo que estoy haciendo? Estoy escribiendo el diario, espera tranquilo a que lo escriba y te enteraras de lo que ha ocurrido-
- “Bueno, nuestra pequeña clase didáctica tendrá que esperar a otro día, ahora es el momento de dar continuidad a la trama de mi vida, plasmar mis quehaceres diarios en esta base de datos. Hoy me acompaña en esta tarea Vhan, alguien a quien podríamos denominar como un supervisor, y como os imagináis, si esta aquí es porque ha ocurrido algo fuera de lo normal, algo que merece ser contado. Y notando la impaciencia de mi supervisor en la nuca, creo que es el momento de empezar a relatar los hechos. ¿Por qué intervine en la Linea de Germain? Bueno, lo cierto es que… mi línea esta muerta”-
- ¿Qué has escrito Aeon?- Vhan parecía alterado - ¿Tu Línea a muerto? ¿Cómo es posible?
- Si, así es como llamáis a estos casos, ¿no?. Cuando se dice que una Línea muere quiere decir que esa Linea ha desparecido de la corriente temporal. Esto es posible, o bien porque se ha modificado algo en la propia Línea referente al Espacio-Tiempo, lo cual provoca una estabilidad que acaba devorando toda la Línea, o bien porque ha ocurrido algo en al propia Línea que no debería haber ocurrido.
- Y bien Aeon, si se supone que eres el Guardián de esa Línea, ¿Cómo has permitido que eso sucediese? Ni siquiera te has molestado en avisar a los demás para poder corroborar los desperfectos que puede haber causado esto. La única otra vez que paso eso tuvimos que borrar otras 7 Ramificaciones para poder mantener el equilibrio… y tu estas tan tranquilo ahí, ¡sin hacer nada!-
- Tranquilo Vhan, para empezar, si ya no existe la Línea, no es posible viajar a su Pasado siquiera… y aparte – Aeon sonrió - conozco cual ha sido el motivo de esta hecatombe-
- Un momento- El supervisor parecía bastante alterado - ¿Cómo es posible que sepas como se ha producido si no puedes volver al Pasado de la Línea? ¿Sabías acaso que esto iba a suceder y no hiciste nada para evitarlo?
- Mas bien- Le interrumpió Aeon - Colabore a que ocurriese-
Vhan cogió a Aeon y lo lanzo fuera de la silla, golpeándose con uno de los extraños muebles de la sala – Muy bien Aeon, me has ahorrado un montón de tiempo en descubrir que fue lo que pasó, ahora vendrás conmigo y tras dar explicaciones a Germain de esto y tras dar el parte se te despojara de tu titulo y serás desterrado al Vacio Abisal, para que vivas por siempre en la nada-
- Hey, tranquilo amigo- Aeon se levanto como pudo, estaba un poco conmocionado del golpe por la violenta reacción de su supervisor - Germain ya lo sabe, es más, creo que no se lo tomo tan mal-
- Maldita sea- Vhan dio una fuerte patada a la silla que yacía en el suelo tras derribar a Aeon de ella- ¿Germain también está involucrado? Qué demonios es esto, ¿una conspiración?-
Aeon, temiendo otra arremetida de Vhan, intento tranquilizarlo - ¿Qué tal si me dejas explicarte? Hay un buen motivo por el cual no alerte a los demás Guardianes de esto. Y es porque la Línea tenía que desaparecer pasase lo que pasase. Si hubiese continuado expandiéndose… probablemente ahora mismo no estaríamos hablando, si a esto que estamos haciendo se le puede llamar así- Aeon se sacudió un poco la ropa - Y descuida, Que la Línea muriese no significa que no exista… digamos que simplemente la resetee, la devolví a sus orígenes con el fin de ganar más tiempo para el problema que nos concierne. Lo que hice en la Línea de Germain es algo que ocurrió a su debido tiempo y que creo mi Línea al final, pero por algún motivo cuando volví a ella no vi que fueran a pasar las cosas como estaban previstas tal como relataba Germain en su Diario y tuve que intervenir en ella.
- Aeon- dijo Vhan más tranquilo - recoge lo que tengas recoger. Nos vamos a mi Línea-


Capitulo 8 (Crónicas de un VIajero II)
‘Ese no es nuestro objetivo, tenemos que hacer que el Tiempo siga su rumbo tal y como es a pesar de sus retorcidos eventos ‘

Oculto:
Aeon quedo desolado al llegar a la Línea de Vhan. Lo único que se veía era caos y destrucción donde quiera que mirase. De la ciudad en la cual es solía pasar el rato, solo quedaba un reguero de cuerpos putrefactos, de los cuales algunos se movían hacia ninguna dirección en concreto, al parecer en un intento desesperado de darle utilidad a un patética existencia. Edificios medio derruidos sepultaban las calles antiguamente abarrotadas de personas, felices de vivir el día a día.
- Observa Aeon, este mundo ha caído en la más absoluta miseria. Lo que se podrían denominar como las Fuerzas del Mal asolan la Tierra en esta parte de mi Línea. Sin embargo, y como puedes observar, en ningún caso intervengo en ella, aunque podría haberlo evitado –
Aeon se quedo mirando a Vhan - ¿Cómo puedes quedarte tan tranquilo después de decir eso? ¿Acaso no somos Guardianes? Deberíamos vigilar por que todo salga por lo correcto -
- En algo te equivocas Aeon – le corto Vhan – Nosotros vigilamos que las cosas salen como tienen que salir, no debemos intervenir en las disputas de este planeta aunque nos duela ver lo que ocurre en este. Nuestro deber es vigilar que el Tiempo siga como tiene que seguir -
Aeon se quedo pensativo. Es cierto lo que decía Vhan, y aunque le doliese a Aeon, el nunca debería intervenir, el castigo por ello era peor de lo que nadie se podía imaginar. Por fortuna, su intromisión en la línea temporal de Germain estaba justificada, o por lo menos para el
- Bien Aeon, es el momento de que me expliques exactamente lo que sucedió, no tardaran en darse cuenta de que tu Línea está muerta y vendrán a buscarte, y antes de eso quiero saberlo todo –
- Esta bien, te lo contare, pero no quiero que me interrumpas – Aeon busco algo sobre lo que sentarse, un tronco que hace tiempo estuvo a punto de ser calcinado, y cogió aire
- Como bien te dije, tal y como marchaban las cosas en mi Línea es probable que ahora mismo estuviese tal y como esta … pero aun peor. Vhan, hay alguien mas además de nosotros que puede controlar el tiempo, desconozco su origen, pero en mi Línea este ser acababa destruyendo todas las Líneas salvo una que pensaba utilizar en su propio beneficio -
Vhan se le quedo mirando – Si hubiese otro ser capaz de eso, el Maestro lo conocería y seguramente lo tendría bajo vigilancia como mínimo, y por lo que tú has dicho, parece ser alguien externo a nuestra Organización -
- Lo cual me lleva – prosiguió Aeon - a que el Maestro sí que conoce a este Ser, y encontró la manera de sellar este poder. Vhan, este ser se hace llamar Galamoth, y hasta donde me supongo, el Maestro consiguió encerrarlo en una de las Líneas temporales. ¿Ves estos seres Vhan? – Aeon señalo a las masas de carne que se movían por voluntad propia – estas abominaciones son creadas a través de un individuo que también yace en mi Línea, se hace llamar Dracula. Al parecer tiene el poder de controlar la parte oscura de los corazones de la gente. Supongo que el Maestro utilizo a este ser para mantener a Galamoth controlado. Lo que desconozco también es de donde proviene Dracula, y como obtuvo la inmortalidad, que permitía a este Ser volver de la muerte continuamente -
- Entiendo, es por eso que el Maestro encontró en este ser la mejor cárcel existente. Si es capaz de arrebatar al energía de Galamoth, este no podría escapar de esa dimensión, y mientras resucitase una y otra vez, no habría de que preocuparse por que este recuperase su poder –
- Así es Vhan, sin embargo... en un momento de la Línea Galamoth consigue escapar del control de Dracula. Y lo peor es que esto tenía que suceder si o si, estaba destinado a ocurrir. De haber seguido por esa Línea Galamoth hubiera recuperado su poder y posiblemente, al contrario que nosotros que no intervenimos en los mundos de las diversas Líneas, el no dudaría en hacerlo –
- Sin embargo, tu Línea murió… y a pesar de tus ideales tú no tuviste nada que ver con esta. ¿Puede ser que el Maestro eliminase la Línea por nuestro bien? -
Aeon negó con la cabeza – No, siendo como es dudo que hiciese eso. Aparte, estoy seguro de que no fue él, y tampoco Galamoth en sí, dudo que buscase el autodestruirse - Aeon se levanto y dio un par de vueltas – Alguien, desconozco quien, intervino en la Línea de Germain, durante el evento en el que Galamoth quedaba en libertad. Intentare ponerte en situación. Galamoth yacía moribundo tras tener un enfrentamiento con Alucard, el hijo rebelde del ser que se hace llamar Dracula - Vhan asintió con la cabeza, en su Línea también existían dichos seres – Es ese momento, se encontraba con un bibliotecario que servía a Dracula. Sin embargo, Nostradamus, este bibliotecario en cuestión, había conseguido la forma de que Galamoth recuperarse sus poderes, solo con el fin de poder librarse del control de Dracula. Sin embargo, este ser estaba al tanto de su traición, y en un momento dado, Nostradamus se encontró con el moribundo Galamoth y rodeado de varios sirvientes de Dracula dispuestos a rematar la tarea… -
- Y entonces fue cuando llegamos a la parte interesante ¿no? –
- Así es – afirmo Aeon – cierta mujer de rubio cabello aparecía en ese momento y acababa con los guardias, salvando a Nostradamus de su muerte e ignorando que Galamoth seguía vivo, por lo que después de que aquella mujer desapareciera de la sala Galamoth y Nostradamus escaparon. Sin embargo, en mi Línea no fue así, alguien o algo intervino en este evento, e impidió que la mujer llegase a tiempo de salvarlos -
- Entonces fue cuando tu decidiste ir a arreglar la Línea por tu propia cuenta… nunca deberías haber hecho eso Aeon –
- En cualquier caso, abandone mi Línea antes de que se acabase consumiendo y me dirigí a hablar con Germain, y juntos fuimos a esta parte del evento. Nos quedamos observando en lo alto de la sala lo que ocurría… y a pesar de que los soldados avanzaban, efectivamente la mujer no aparecía, así que decidí intervenir – Aeon saco una moneda de plata de uno de sus bolsillos – Es el único objeto con el que me permitieron quedarme después de unirme a la Organización. Fue lo que utilice para apartar la atención de los guardias el tiempo suficiente como para que Galamoth reaccionara y desapareciesen de allí. Con esto conseguiré que mi Línea vuelva a reaparecer con la mínima diferencia posible, ya que lo único que cambiara será el hecho de que la mujer y Nostradamus no se lleguen a conocer -
- Así es, e hiciste bien – Una voz a la espada de Aeon y Vhan corto a Aeon. Un extraño artefacto redondo totalmente pulido y plateado flotaba a escasos pies del suelo. – Sin embargo, en ningún caso deberías haber hecho esto sin pedir permiso, no dispones de autoridad para ello -
- Ya lo sé Maestro, pero como comprenderá el tiempo apremiaba en esa situación. Si dejase que ocurriese la muerte de esos dos seres se habría creado una nueva Línea, y aunque esta no hubiese creado problemas gracias a la desaparición de Galamoth, ese no es nuestro objetivo, tenemos que hacer que el Tiempo siga su rumbo tal y como es a pesar de sus retorcidos eventos -
- Bien Aeon, creo que ya llegue tarde para que le contases a Vhan tu historia, y la existencia de ese ser que se hace llamar Galamoth – Vhan dio un paso hacia aquella extraña esfera – Lo siento Maestro, pero quería cerciorarme de lo que estaba ocurriendo para tomar medidas si era necesario -
- Tranquilo Vhan, estoy al corriente de ello e hiciste lo que tenias que hacer… pero no era necesario ocultarlo en otra Línea. Aeon, dime, ¿sabe alguien más sobre tus acciones? -
- Salvo los que estamos aquí y Germain, no tengo constancia de que nadie más lo sepa. Por fortuna, aun no se había formado ninguna ramificación desde mi Línea, por lo cual no ha pasado nada en el fondo -
El orbe dio una vuelta alrededor de Aeon y Vhan
- Esta bien, todo está esclarecido, no quiero que esto salga de aquí. Vhan seguirás con lo que estabas y Aeon se encargara de esta nueva Línea. De todas formas, quiero que prosigas el informe que estabas haciendo, aunque esto debemos hacer que se sepa lo menos posible nunca hay que dejar de lado el plasmar cada momento importante del Tiempo -
- Así será, Maestro – Aeon flexiono un poco las rodillas, tras un pequeño salto desapareció.
- Vaya Vhan, veo que tu Línea ha perdido bastante interés… - Vhan asintió con la cabeza – Supongo que conociendo la existencia de Galamoth, y estando el panorama de aquí como esta, me dedicare a tenerle vigilado por lo que pueda hacer este misterioso ser -
- Que así sea, he de retirarme para seguir con la labor, no falles Vhan – Este hizo una pequeña reverencia – Así será, Maestro –

Aeon decidió que iría a escribir un poco más tarde, quería ver el comienzo de su nueva Línea. A pesar de lo dicho por el Maestro, pensaba intervenir para que algo como la Línea de Vhan no llegase a suceder. Sin embargo, el castigo por la desobediencia a la Organización le hizo replantearse la idea… intervendría, pero indirectamente.
Aeon se encontraba en los tejados de un viejo edificio. Las calles bullían abarrotadas de gente en pleno horario de mercado. En un rincón encontró al Nostradamus que él conocía de la Línea de Germain, entregando algo envuelto que parecía ser un libro al Nostradamus de esta nueva época, mientras le decía algo. Tras una pequeña conversación, el nuevo Nostradamus se mezclo de nuevo con el tumulto de gente de las calles. No tardo mucho a aparecer un orbe parecido al del maestro, pero con un ojo dorado inscrito en el
- ¿Acabaste lo que tenias que hacer aquí humano? – No había duda, esa era la voz de Galamoth, que sonaba casi cómica al forzarla a hablar en un idioma tan vulgar como los de aquellos humanos del 1555
- Así es Galamoth, y como te prometí, ahora eres libre de hacer lo que quieras conmigo – De repente, una especia de brazo fantasmagórico emergió del orbe dorado, el cual atravesó a Nostradamus. El cuerpo del antiguo bibliotecario yacía inerte en el suelo, ajeno a la masa de personas que se acumulaban en las calles. Al final del brazo fantasma, las garras de este sujetaban lo que parecía ser el alma de Nostradamus. - Gracias por liberarme, Galamoth – Aeon pareció ver que el alma de Nostrdamus emitía una lágrima, tras lo cual acabo desapareciendo en una pira de llamas. - De nada, humano – dijo Galamoth mientras reía al ver que el cuerpo de Nostradamus también era calcinado por aquellas extrañas llamas azules. Sin embargo, el cuerpo inerte de Nostradamus se levanto del suelo, envuelto por las llamas que quemaron todo su cuerpo, y del cual solo quedo su esqueleto. - Ahora me perteneces de verdad, tú serás el puño de la venganza que ejecute en este mundo, el embate de caos que asolara este mundo en mi nombre – Una guadaña vestida con finas runas apareció de la nada, dando giros hacia el esqueleto de Nostrdamus, el cual consiguió asar la guadaña antes de que le diese - Levántate, aquel que puede segar el Tiempo, levántate, Time Reaper -
Las sombras que rodeaban a los edificios circundantes se arremolinaron alrededor del Time Reaper, abrazando su cuerpo y formando una oscura túnica, tras lo cual despareció dejando un rastro de llamas negras.
- Y aquí comienza nuestra historia – Dijo Aeon mientras sostenía su plateado reloj de bolsillo en la mano


Capitulo 9
‘Quizás algún día intentase mirar algún método para que absorbiese algo más que la sangre ‘

Oculto:
- ¡Maldita sea! - Sonia se levanto de golpe de la cama, sin embargo las sabanas se enredaron en ella y acabo dándose de morros contra el suelo - Ay… lo que me faltaba… ¡Papa! ¿Por qué no me has despertado? – Sonia bajo rápidamente las escaleras en dirección a la cocina
- Buenos días Sonia. ¡Ah! Y bonito pelo – Genya estaba sentado en el mismo sofá en el que Sonia le vio por última vez. Sujetaba con una mano un platito en el que reposaba una taza de café, mientras que con al otra removía el azúcar que se acababa de servir - Me acabo de levantar tío… ¿Qué pelos quieres que traiga? A todo esto… ¿Qué haces aquí?- Sonia se dirigió hacia la cocina en busca de su padre. - ¿No pareces de muy buen humor eh Sonia? Parece que me quisieras echar- La sonrisa de Genya no pudo evitar la mirada de Sonia, que le observaba con el ceño fruncido a su vuelta de la cocina – Resulta que me quede ayer charlando con tu padre hasta tarde, así que ya que estaba decidí quedarme aquí, no es bueno ir a altas horas de las noche solo por la calle -
- (Mira que lo dudo, seguro que te adobaste aquí por pura comodidad y para ahorrarte el hotel) - Pensó Sonia mirando de forma despectiva a Genya - Hablando de mi padre… ¿Dónde está? Me tendría que haber despertado por si me quedaba dormida hasta tarde y no lo ah hecho, llegare tarde al ensayo por su culpa-
- No te preocupes, ha bajado a comprar cosas ya que me quedare con vosotros mientras esté aquí, y me ha dejado al cargo de ti. Me dijo que te despertase por si te quedabas dormida, pero se me olvido… - Un cojín impacto de lleno en la cara de Genya, que sin tiempo a reaccionar apenas pudo mantener el café sin que se derramase
- ¡Argh Dios! A veces me pregunto porque te aprecio tanto… - Genya dirigió una sonrisa a Sonia - No te extrañes, es que soy adorable - Esta vez estuvo lo suficientemente rápido para esquivar el cojín que venía volando hacia él, sin embargo el café no corrió la misma suerte, que acabo derramándose en el traje de Genya - Ya hablare contigo luego, voy a ducharme y ver si pillo algo para comer de camino al ensayo, no creas que te vas a librar de esta tío - Sonia abandonó la sala de estar subiendo las escaleras. Mientras, Genya intentaba limpiar como podía el traje - Maldita sea, ¿y como se supone que me libro de esta mancha? No tengo ni idea de usar esos malditos trastos… -

- ¡Ya estoy aquí! - Julius apareció por la puerta con una camiseta y pantalones largos envuelto en su gabardina de toda la vida. Volvía de la calle con varias bolsas de plástico en las manos, las cuales cayeron al suelo cuando se topo con Genya desnudo - ¡Por Dios Genya! - Julius se dio la vuelta -¿Se puede saber que haces ahí desnudo? Menudo recibimiento me estás dando… -
- No es nada Julius, me manché el traje con café - Genya decidió taparse un poco con un delantal que había cerca de la cocina - Y mientras descubría como se usa eso de la lavadora decidí quitarme la ropa - Genya señalo con el dedo dirección a la pila del fregadero, donde junto a los últimos platos de la noche de ayer reposaba la ropa de Genya - No sabía que te daría vergüenza ver mi piel fina y tersa, con todo lo que tú has visto… - Genya giño un ojo a Julius, que le entro un pequeño escalofrio
- ¡Anda, ponte ahora mismo cualquier cosa encima! Y… ¿se puede saber por qué mezclas la ropa sucia con los platos? -Genya se encogió de brazos, diciendo por lo bajo algo como “total, esta todo sucio…”- Bah, da igual ya... seguro que eso fue a causa de Sonia, ¿Me equivoco? - Julius llevó las bolsas hasta la cocina, donde se encontraba Genya ahora ataviado con el delantal decorado con un reborde rojo que usaban para cocinar.
- Así es, tu hija tiene mucho carácter ¿sabes? Estaba tranquilamente tomando un café cuando… - Otro cojín pillo desprevenido a Genya, que impacto de lleno en su nuca, haciéndole perder el equilibrio - ¿Qué se supone que haces ahí desnudo tío? No sé qué clase de costumbres tendréis allá por donde vivas, pero aquí la gente va vestida - Sonia se encontraba enojada detrás de ellos vestida ya para salir y portando a su espalda la funda de una guitarra
- ¿No vas un poco fresca así Sonia? - Julius se dirigió hacia Sonia
- No te preocupes voy bien, a quien deberías vigilar es a ese individuo de ahí, que no se preocupa por nada - Dijo señalando a Genya, que se acababa de reincorporar - Y me voy a ir ya para el ensayo, algún día me sacare el carnet de conducir al contrario de vosotros - Sonia se dirigió hacia la puerta que daba a la calle - Hasta luego -
Julius devolvió la mirada hacia Genya - Anda, trae el traje, que ni mi lavadora hace milagros, habrá que llevarlo a una tintorería… y como no has traído nada tendrás que ponerte algo mío y ahora aprovecharemos e iremos a comprarte algo para ti y un regalo para mi hija- Genya se quedo mirando a Julius. En su vida se había puesto algo que fuera su traje, el cual podía cambiar de forma a voluntad de este. Quizás algún día intentase mirar algún método para que absorbiese algo más que la sangre - Que sepas Julius que nunca me he puesto nada que no sea mi traje, y dudo mucho que tengas algo que despierte mi intereses -
- En cualquier caso, tendrás que ponerte lo que haya, no vas a ir con un… delantal por ahí aunque no sientas el mismo frio que los demás - Dijo Julius - Últimamente te veo un poco… raro, por decirlo de alguna manera. Genya dedico una sonrisa - Supongo… que hacía demasiado tiempo que no disfrutaba de mi existencia - Julius le dio una palmadita en la espalda mientras se dirigían hacia los pisos de arriba - Anda, tira para arriba, a ver si tengo algo que te vaya bien -

- Buenos días bella señorita - Una voz conocida asalto a Sonia mientras se dirigía al lugar del ensayo. Un chico rubio con un largo flequillo que descendía por uno de los lados de la cara y que al igual que ella portaba una guitarra a sus espaldas se dirigió hacia ella - ¿Qué tal estas? -
- ¿Que se supone que haces aquí Bob? Deberías estar donde el ensayo hace ya-
El chico dirigió una radiante sonrisa hacia Sonia - Es que estaba ayudando a hacer una cosa a ese individuo de allí - Un chico de la misma edad que ellos y con el pelo negro y medio pincho levando la mano y la agito en forma de saludo - Pero ay que estas aquí creo que puede arreglárselas el solo y te acompaño al ensayo, no deberíamos retrasarnos más ¿no?-
- Euu… si… claro claro, pero ese “individuo” de allí también debería estar en el ensayo… ¿es que no ha ido nadie? - Sonia ya se veía acompañada por este empalagoso rubiales - No te preocupes por él, ahora vendrá cuando acabe lo que tenía que hacer, vámonos yendo nosotros que no podemos hacer esperar a los otros mas -
- Ehm… por supuesto, vámonos - Los dos se despidieron del chico del pelo negro agitando la mano, que les devolvió el gesto.
- (Dios mío…) - Pensó el chaval - (Esto es patético) -

Tras una pequeña caminata de 10 minutos de camino Sonia llego junto a Bob a casa de su amiga Laura. Actualmente sus padres se encontraban fuera de viaje, por lo que era el sitio perfecto en el que tocar molestando lo menos posible. Dos toques al timbre hicieron que la puerta con rejas del exterior se abriese, dejando paso hacia la casa, donde Julia les esperaba con la puerta abierta
- Ya era hora de que vinieseis, ¿donde estabais? - De detrás de Julia apareció otro chico de pelo oscuro y largo, que levanto la mano en señal de saludo y volvió a meterse dentro de la casa - Javi lleva aquí un buen rato, ya pensaba que se os había olvidado que tenia la casa libre… -
- A mi no me mires - Contesto Sonia - No me despertaron cuando tenían que hacerlo… tener familia para esto - Sonia cruzo al puerta, llevándose una pequeña colleja de parte de Laura - ¿Y tú qué? - Dijo mirando amenazantemente a Bob
- Yo estaba ayudando al otro a hacer unas cosas que tenía que hacer - Laura le echo una mirada asesina - Ya - le corto esta - ¿Y dónde está tu amigo? No me iras a decir que acabasteis de hacer lo que fuera que fuese y se fue a dormir - Laura avanzo hacia este mientras le mantenía una mirada amenazante, acercándose lo suficiente como para susurrarle al oído - Como la pongas una mano encima no quiero ni contarte cuantas de mis manos van a caer sobre ti -
- Buenas… - El chico del pelo oscuro apareció al otro lado de la puerta en verja, al cual Bob fue corriendo a abrir
- ¿Ves? Ya ha venido, así que ya podemos empezar cuando queráis - Bob se lo llevo medio a rastras al interior de la casa. Laura hizo un gesto de negación con la cabeza y les siguió por detrás, hasta el salón en el que se encontraban el resto de personas

- Bueno, como ya sabéis mañana es la competición de bandas locales, y también dicho de paso, es mi cumpleaños - Se oyeron unos aplausos aislados que tardaron poco en acallarse - En cualquier caso - continuo Sonia - Lo que nos concierne ahora es la competición, quiero quedar bien no solo por el reconocimiento, sino por que estarán allí mi padre y mi tío, que al final se quedara un poco con nosotros -
- Ese tipo es un poco raro - Corto Javi - De camino hacia aquí me pareció verle fregando desnudo con un delantal… - Sonia dirigió una mirada amenazante a este - ¿Puedo seguir? Bien, entonces, tenemos claro la canción que vamos a tocar, y todos conocéis lo que tenéis que hacer. Como tenemos todos los instrumentos aquí - El chico del pelo oscuro volvió a agitar la mano - Menos el tuyo, podemos hacer unos últimos ensayos. De todas formas siempre puedes coger un par de cajas o algo así para marcar el ritmo. Así que ya sabéis, tocamos un poco, después nos tomamos algo aquí y a casa a descansar para mañana - Todos se pusieron de pie, portando sus instrumentos y descendieron al sótano para empezar a tocar
Última edición por Frikilangelo el Mar Jun 08, 2010 4:31 am, editado 3 veces en total
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Vie Mar 12, 2010 4:53 am

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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Vie Mar 12, 2010 4:53 am

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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Julius_Belmont » Vie Mar 12, 2010 5:02 pm

Frikilangelo escribió:Buenas!
Puede que no lleve tantas paginas como los de Julius u Osaka, pero que conste que es por tiempo mas que por ganas xD
En cualquier caso aqui lo pongo (Julius, te voy a copiar la idea de poner los capitulos en spoilers xD)


Jajaja. :lol: Ok, no hay problema. :mrgreen: Qué bueno que sigas con tu fic. Animo. :biggrin:
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Ahasverus » Sab Mar 13, 2010 2:04 am

Tu fic es muy interesante, aunque al pasar taanto tiempo entre un post y otro es fácil perderse :P Pero felicitaciones friki, leyendo de nuevo desde el principio, vas por excelente camino ^^
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Lun Mar 15, 2010 7:08 am

Me estais picando xD. Lo que pasa es que ahora mismo el tiempo libre lo estoy empleando en manejar el photoshop, sobre todo por el tema de spriteo (estoy mas o emnos ayudando a la gente a crear juegos en el rpg maker, y les encanta pedir sprites xD)
Es cualquier caso que sepais que el siguiente capitulo esta emepzado, es mas apra aclarara algunas cosas que para continuar la historia, pero bueno =)
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Sifo-dyaz » Mié Mar 31, 2010 2:33 am

pues vas bien la trama es interesante y es bueno que le dediques mas tiempo al photoshop y ya no a otras hierbas xD
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Mar Abr 06, 2010 4:48 am

Sifo-dyaz escribió:es bueno que le dediques mas tiempo al photoshop y ya no a otras hierbas xD

Esa va con indirecta? JAJAJAJAJAJA!!!
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Jue Abr 29, 2010 7:08 am

Añadido el capitulo 7, otra cronica. Como dije en su momento, esta idea era para un juego, y las cronicas las podriamos considerar como los documentos secretos de algunos juegos, que explican un poco mas los eventos de este (como los secrets reports del the world ends with you)
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Julius_Belmont » Jue Abr 29, 2010 6:49 pm

¿St. Germain es el líder, o es sólo uno de tantos Guardianes?
¿La idea del juego sigue en pié? Me gustó. A ver qué sigue. ^^
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Vie Abr 30, 2010 2:48 am

No, Germain no es el lider, como dije controla una liena de nivel 2

Y el juego.. siempre a seguido en pie, peor no he podido ahcer anda por causa del tiempo... asi que me parece que no va a salir nunca :_\... es por eso que me puse a intenar escribir la historia JAJAJJA!
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Mié May 26, 2010 7:30 am

Despues de tiempo, qued añadido el capitulo 8, al menos ya dejo cerrado el tema y siguo algo mas con la historia en si ^^
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Julius_Belmont » Mié May 26, 2010 3:28 pm

Ahora sí que me sorprendiste. o_o El Time Reaper... No lo hubiera imaginado. xD ¿Y qué relación habrá entre el Maestro y Galamoth? >o< ¡¡Ya quiero leer el siguiente capítulo!!
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Re: Castlevania: Chronicles of Fate

Notapor Frikilangelo » Jue May 27, 2010 2:54 am

Julius_Belmont escribió:Ahora sí que me sorprendiste. o_o El Time Reaper... No lo hubiera imaginado. xD ¿Y qué relación habrá entre el Maestro y Galamoth? >o< ¡¡Ya quiero leer el siguiente capítulo!!

JAJAJAJA!!
QUieres saber la verdad? la idea del Time Reaper estaba ya pensada, pero el capitul en si lo escribi ayer entero en un rato muerto que tube en el trabajo xD
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